Cómo analizar la LIJ sin caer en opiniones subjetivas

Tres niveles para una mirada crítica

Cuando trabajamos con literatura infantil y juvenil (ya sea desde la docencia, la investigación o la mediación lectora) es habitual que nuestras valoraciones partan de intuiciones o gustos personales. Sin embargo, si queremos formar lectores críticos (y mediadores todavía más críticos), necesitamos una metodología de análisis sólida, capaz de ir más allá de las impresiones subjetivas.

Contar con criterios claros y sistemáticos nos permite observar con objetividad tanto las características literarias como los elementos paratextuales que acompañan a las obras creadas para niños y jóvenes.

Para ello, nos apoyamos en dos trabajos de referencia:

A partir de estos estudios, proponemos una metodología estructurada en tres niveles de análisis que permiten leer la LIJ con una mirada más completa.

1. Nivel comunicativo: quién escribe, quién media y quién lee

El análisis arranca con preguntas esenciales para entender el contexto en el que nace y circula un libro. Algunas de ellas son:

Sobre la autoría

  • ¿Qué tipo de autor firma la obra?
  • ¿Es un docente, bibliotecario o especialista con experiencia directa con niños o jóvenes?
  • ¿O un autor procedente del circuito comercial?

Sobre el mediador

  • ¿Qué institución o persona condiciona el tipo de libro?
  • ¿Las pautas de una colección o de una editorial influyen en su diseño, formato o contenido?

Sobre el receptor

  • ¿Quién es el primer lector: el mediador o el lector joven?
  • ¿A qué edad se dirige realmente el libro?
  • ¿Qué características discursivas se asocian a esa edad?

Sobre la figura del lector

  • ¿El relato habla directamente con el lector infantil o juvenil?
  • ¿O hay un adulto que filtra lo que llegará a ese lector?
  • ¿El niño o adolescente aparece como estudiante, futuro ciudadano, consumidor cultural o simplemente lector?

Estas preguntas permiten descubrir las intenciones, tensiones y mediaciones que modelan la obra antes incluso de abrirla.

2. Nivel paratextual: todo lo que habla del libro sin ser el libro

El segundo nivel se centra en los paratextos, aquellos elementos que acompañan al texto principal y que aportan claves de lectura. Los paratextos clasificados según el lugar donde aparecen son los siguientes:

3. Nivel textual: el relato en sí mismo

Finalmente, el tercer nivel se adentra en el texto, en su estructura y en los recursos narrativos que lo construyen. Aquí se estudian aspectos como:

¿Por qué es importante esta metodología?

Porque analizar con una estructura clara favorece que docentes, bibliotecarios y mediadores de lectura podamos:

  • Seleccionar obras de manera fundamentada
  • Diseñar actividades de lectura profundas
  • Acompañar a lectores jóvenes con criterios sólidos
  • Formar lectores capaces de pensar, interpretar y cuestionar lo que leen.