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La Cenicienta de Walt Disney

Cinderella-walt-disney-gemmalluchO la vieja manía de Disney de transformar a la mujer en un ser dependiente.

Si no estuviera convencida de que leer una historia de la tradición oral es también conocer cómo los pueblos han intentado explicar su mundo… Si no hubiera una serie de relatos a los que la zarpa de Disney ha desfigurado, no volvería una y otra vez sobre el tema.

En el post, “Disney se ha colado en nuestro ADN” ya escribimos sobre este tema, ahora lo haremos sobre La Cenicienta. Pero antes de continuar, déjeme que le cuente una anécdota que he repetido en diferentes ocasiones.

He trabajado con bibliotecarios o docentes el cuento de la Cenicienta a partir de la comparación de algunas Disney-Cinderella-disney-classics-24452878-720-480versiones. Antes de entregarles el material, les pedía que contaran la historia que recordaban.

Todos, casi todos (y hablo de docentes de Bilbao, Mallorca, Salamanca, València, Bogotá, México o Lima entre otras ciudades), reproducían la versión de Disney. Y, a pesar de todos los detalles que mencionaban, algunos se negaban a reconocer que su versión era “la de Disney”; aunque al final del trabajo se vieron obligados a reconocer que “el monstruo” había entrado en su imaginario sin pedir permiso.

La anécdota es muy representativa porque muestra cómo, a pesar de las múltiples variaciones que el mito ha presentado a lo largo de la historia, la versión que el mundo recuerda de esta vieja historia europea es la de un norteamericano que propone un mundo regido por un orden patriarcal en el que la mujer debe volver a casa cuando se le indica y solo  podrá encontrar la felicidad a través de la sumisión y la obediencia. ¡Tiene narices!

A lo largo del tiempo (Lluch 2003 y 2012) he analizado diferentes versiones de La Cenicienta y en el capítulo “De la Cenicienta a las princesas del Hola. La vigencia de un mito” construimos una historia que reunía las variaciones de las diferentes escrituras.

Gustave-Dore-Cinderella 1Así, el cuento se inicia con un padre viudo o con la escena de la muerte de la madre (Grimm). Aunque en dos casos (Alcover y Basile), el padre está casado con una madrastra que la hija mata para ­­sustituirla por otra que llega acompañada de sus propias hijas (el número varía dependiendo de las versiones: desde las seis de Basile a la hija única de Alcover).

La acción se inicia cuando la despojan de su condición social y familiar:

pasó del dormitorio a la cocina y del dosel al fogón”,

“los primeros días le daban para comer pan con miel pero pronto, pan con hiel”

y la hija de un rico comerciante se transforma en la Cenicienta, la Culocenizón o la Puerca Cenicienta.

Pronto hay un cambio: el anuncio de un baile.

Entre exigencias o ruegos, Cenicienta consigue ir al baile. Los vestidos que necesita los obtiene de una rama de almendro (en Grimm) o de unos dátiles (en Basile) que crecen en la tumba de su madre.

 

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Y aquí aparece otra diferencia importante: sólo en Perrault hay un hada. En el resto, es la madre muerta, a través de esos objetos, la que le ayuda.

El baile es la secuencia principal, el lugar donde se ponen en juego las diferentes estrategias de la protagonista: el misterio cuando entra en la fiesta, la desaparición repentina del baile o la repetición por tres veces de la secuencia. Consigue crear un clímax narrativo que acrecienta el interés de los lectores, estimula cenicienta-Roberto Innocenti-gemmalluch 1el deseo del rey y, en algunas versiones, la envidia femenina.

Es necesario detenerse en la retirada del baile porque, en el imaginario colectivo, la Cenicienta tiene la obligación de retirarse a las 12 pero, paradójicamente, esta exigencia solo aparece en la versión de Perrault. En todas las versiones, es ella quien decide cuándo retirarse; es decir, en todas las versiones, menos en una, Cenicienta tiene el poder suficiente para elegir el momento adecuado para retirarse del baile y volver a casa:

cuando anocheció, la joven quiso irse”, dice Grimm.

En 1950, Walt Disney estrena su versión (si quiere saber más de la película, le proponemos la lectura del post de Sergio Benítez en Blog de cine).

 

 

La película se inicia mostrando las primeras páginas de un libro: La Cenicienta de Charles Perrault. Esta es la versión que no tiene los elementos crueles de Basile, Alcover o de los hermanos Grimm, y la única que obliga a la protagonista a volver a casa a las 12 de la noche, que incluye un hada madrina y el zapato de cristal.

En el post “Disney se ha colado en nuestro ADN” ya hemos hablado de por qué elige La Cenicienta: porque se trata de un cuento de buenos y malos, y los buenos ganan el placer de la audiencia.

En ese mismo post, citábamos las palabras de Disney: “Al final, recordarán la historia de la forma que la filmamos“. Y, en efecto, la profecía se cumplió, como puede comprobar en esta tabla que reúne las principales características de algunas versiones.

Al final, la historia que usted y yo recordamos es la suya, la que pensó y nos vendió el viejo Walt:

 

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Los motivos escogidos por su versión, son los que han perdurado en el  imaginario universal de manera que hemos acabado asociando el nombre de la Cenicienta con la vuelta a casa a las 12 (y los aspectos que lleva asociados como la reducción de la libertad de la mujer), el zapato de cristal y el hada buena, a pesar de ser motivos de una sola versión.

 

 

En el 2015, Disney estrenará una nueva versión del cuento de este cuento. Veamos que nos presenta.

Más información en:

Lluch, G. (2003): Análisis de narrativas infantiles y juveniles. Cuenca, Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Lluch, G. (2012): Del oral, audiovisual y digital a la lectura (y la escritura) en secundaria. Madrid: Fundación SM.

«Disney se ha colado en nuestro ADN»Te doy mi palabra. Isabel Gemio. Onda Cero.

  1. Veronica Juárez

    Me vino a la mente el cuento de La Caperucita, que abre el libro “La gran matanza de gatos y otros episodios historia de la cultura francesa” de Darton y que nos presenta una versión nada oficial de cuento de hadas y sí muy perturbadora, pero que es una de las versiones más cercanas a lo que se contaba en el siglo XVIII.

    Es interesante cómo Disney, más que dosificar, efectivamente ha formado una imagen femenina cuestionable y cómo ha logrado meterse en nuestro ADN, como lo indicas, pienso en los cientos de miles de niñas que tienen el modelo de “Prncesas” de Disney muy arraigado al grado de en,oquecer por muñecas y cualquier producto que tenga este sello.

    30 noviembre 2014

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    • Gemma Lluch

      Tienes razón, Verónica. Como la versión de Basile, que te recomiendo. Es un lujo. Lo cierto es que Disney nos recuerda la importancia de educar la mirada. Una lectura crítica del audiovisual, también. Un abrazo.

      30 noviembre 2014

      Responder

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