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El mar y la serpiente, Paula Bombara

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Bombara, Paula (2005): El mar y la serpiente. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma.

Me encanta este relato… Lo pienso y lo releo. Lo recuerdo, lo recomiendo y lo cito. Paula Bombana inicia su relato El mar y la serpiente  con una cita de El diario de Ana Frank:

Lo que me asombra es no haber abandonado por completo mis esperanzas, que parecen absurdas e irrealizables. Y, sin embargo, me aferro a ellas a pesar de todo y sigo creyendo en la innata bondad del hombre.

y una dedicatoria:

Dedico esta novela a mis padres, por ser Poesía y por ser Coraje. Y a Lolo, por abrazarme cuando el miedo juega con mi espalda.

que, junto a los títulos de las tres partes en que está dividido el relato (La niña, La historia, La decisión), ya orientan, y mucho, sobre por dónde va la historia. Una historia dividida en tres partes que son mucho más que un inicio del conflicto, un conflicto y su resolución. En realidad, el relato habla de lo que le ocurre a una persona demasiado niña para entender, pero suficiente adulta para sufrir y sentirse perdida; que continúa con la necesidad de saber para comprender y finaliza con la necesidad de contar, de dar a conocer, de compartir una historia como una manera de reivindicar la memoria familiar. Leer la historia de esta niña es meterte en la habitación y en el corazón de los hijos de los desaparecidos en la dictadura argentina, pero también en cualquier dictadura. Es contemplar el miedo, la inseguridad, la rabia, el dolor ante la ausencia de aquel que se fue, es asistir a la pantomima de fortaleza que se adopta para no dejarse llevar por la corriente del sufrimiento:

Digo, ¿papá se perdió?

Mamá me mira. No habla. Le cae mucha agua de los ojos.

Digo, no llores mami. Digo, ya va a encontrarse.

Me duele la panza.  Pero no lloro.

Pero es una historia que avanza y no siempre para mejor:

No lloro más. Me sequé.

Adentro tengo algo que pincha.

Ella no volvió más.

Ahora le habló a papá todo el tiempo.

La abuela me dice que no hable sola. Que hable con ella.

Pero yo quiero hablar con mi papá. Le pido que le diga a ella que vuelva.

Aunque al final, sí:

-  Mamá, ¿Sabés qué necesito? -Sí. Ya me lo dijiste. Un par de zapatillas, un jean, una lápiz… –  ¡No, no! No de cosas… –  ¿… –  Necesito que me cuentes todo.

Hay un cambio y lo marca esa necesidad: “Necesito que me cuentes todo”, Y continúa cuando se pierde el miedo a contar… Incluso en la escuela, gracias a esos profesores, a ese “trabajo práctico” en el que hay que hablar de los desaparecidos:

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Este libro le va a encantar a Elsa Aguiar y responde muy bien a su post “En busca de una LIJ para una nueva generación”. Es de esas lecturas que tendrían que estar presentes en las aulas y tener un lugar privilegiado en las bibliotecas escolares… No solo por el tema, no solo por el estilo…

En su blog, Paula cuenta cómo le costó escribirlo:

Trabajé en esta novela muchos años, más que en ninguna otra. Por ser la primera, me costó mucho encontrar el cómo contar. Hice varias versiones y cada una era diferente de la anterior. Muchas las tiré, de bronca por no encontrar las palabras y el personaje que buscaba. Hasta que unas lecturas que me sugirió Susana Aime […] algunas novelas entre las que estaban El sonido y la furia, de William Faulkner y El limonero real, de Juan José Saer. Esas dos me impactaron fuertemente y me hicieron pensar en los recursos literarios -bastos e inacabables- con los que contamos a la hora de pensar en un texto. Lo mejor de todo es que incluso podemos inventar nuevos recursos si los necesitamos.

Y eso ofrece, también, esta novela: una voz, un estilo, una manera de acercarse a una realidad, un modo de poner palabras a unos sentimientos que poco a poco va descubriendo esta niña en apenas 105 páginas de buena literatura.

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